De viaje
Cuánto hubiese deseado no tener que emprender este viaje.
Que la vida hubiese seguido siendo tan normal como lo era hace apenas una semana.
Que la oficina y el tedio que conlleva, el transporte público y la crispación del codo del vecino en los riñones, la casa con sus grandezas y sus alÃfafes, saber que tienes alguien que te quiere a un tiro de piedra o de metro, hubiesen seguido siendo lo normal.
Pero cuando hay que estar fuera porque alguien lo necesita, hay que estar.







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