
Olivier trabajaba sin descanso. EscribÃa colores. Como un iluminado, con ese fervor casi mÃstico que le habÃa hecho ganarse no sé si el favor, la comprensión o simplemente la lástima de los que allà dominaban y que todavÃa no le habÃan colgado la pegatina de “degenerado”, dibujaba puntos, lÃneas, letras…
Sé lo que sintió el último ser humano vivo cuando sonó su teléfono
Hace unos dÃas và la inmortalidad.
Estaba en los ojos de I. cuando descubrió que su papá era capaz de hacerle el dúo en el te-re-ri-ra-ra-ri-re-ro-ri… que tarareaba distraÃda porque lo habÃa oÃdo en un juguete de su cole. Y que estaba en uno de esos discos de la discoteca cuyos lomos de colores tanto le [...]
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Click para ampliar. FotografÃa: Jose Angel F. |
El despertador sonó una vez más. El HombreSolo pretendió abrir los ojos, todavÃa dormido estiró su brazo hacia el otro lado de la cama.
Pero, como habÃa sido durante casi toda su vida, el otro lado de la cama estaba vacÃo.
Se levantó y comenzó a vestirse: camisa, pantalón, calcetÃn derecho, calcetÃn izquierdo, nudo inglés en la corbata, habráse visto cosa más anticuada…
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las seis despertar arriba arriba ducha afeitado café con leche bollerÃa industrial elegir corbata bajar escaleras al tren deprisa deprisa vÃa dos obreros asistentas oficinistas estudiantes de pie quince minutos para leer próxima parada me bajo que bien autobús vacÃo que horror autobús atestado atasco de ida oficina aun no son las ocho menos mal horario flexible llego pronto no sé si salgo pronto control de firmas buenos dÃas buenos dÃas la mañana va a ser larga …
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Los manteles de papel azul oscuro contrastan mucho con las servilletas de color salmón claro. Las paredes son de ladrillo visto hasta media altura y estuco morado de ahà hacia arriba. Los vasos son de Duralex y el vino de La Mancha, algo peleón. Los adornos de la pared pretenden recrear sin conseguirlo un ambiente marinero. Volutas de humo de tabaco flotan en el ambiente; el humo huele cada vez más a rancio, a reliquia de otro tiempo en el que fumar aún era polÃticamente correcto…
21 de septiembre. Oficialmente, otoño. Una hoja parda revolotea en el alféizar.
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Click para ampliar. FotografÃa: Jose Angel F. |
Hoy cumple 65 años. DÃa, hora de jubilarse, de dejarlo correr tras 40 años de servicio. Planes, planes, planes: volver a la universidad, viajar, ver crecer a los nietos, en la biblioteca municipal, al cine, al teatro o al palacio de la música, las conferencias y los cursillos del Ateneo, aprender a manejar el ordenador y el móvil…
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…fueron semanas de asedio continuo en el taller, llamadas a horas y deshoras, dejar el contestador como las grabadoras de los discursos de Fidel Castro, tener que alimentar el fax con rollos de papel higiénico, la cuenta del e-mail atestada, las visitas a las horas pares los dÃas impares, las visitas a las horas impares los dÃas pares y más gritos que en un paseo del Bisbal ese por el patio del colegio de las Venerables Repolludas a la hora del recreo…
Todo comenzó con un rollito de primavera. Y acabó con un cerdo agridulce.
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Vista de Nueva York desde el Empire State |
¿Tuviste un mal dÃa? No te preocupes, yo también.
Levanto las cortinas. Ahà fuera la ciudad va vistiéndose con su atrezzo nocturnal. Las estrellas se olvidan de salir, qué importa, a la sinfonÃa de luces de neón, sodio y xenón que la urbe compone bien pueden sobrarle algunas notas, la luna bermeja no es mas que un segundo violÃn. El vuelo 3491 con destino Tokio propina al cielo el último rasguño anaranjado, el helicóptero de la policÃa patrulla, qué rutina…