2006
¿Y?
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Click para ampliar. FotografÃa: Jose Angel F. |
Y si levanto los ojos te veo pasar con tus zapatos de tacón, tus vaqueros de marca y mi camisa anudada sobre el ombligo bronceado, el cinturón de macramé y la gorra a juego, me parece que lo que se cuela entre el ruido de los coches es el olor de tu perfume caro, el estrépito de tu nueva risa y otra cuchillada de esa suficiencia que utilizas como arma blanca….
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Madrid: Museo del ferrocarril |
Hace algunas semanas, y bajo el lema ‘Trayectos’, RENFE convocó un concurso de haikus - esa forma poética en principio tradicional japonesa pero cada vez más universal caracterizada por sus tres versos, ni uno más ni uno menos, de 5, 7 y 5 sÃlabas - entre sus viajeros de cercanÃas, masa en la que me integro cada mañana para ir a la oficina.
Durante las tres semanas que duró el concurso pergeñar algo que medianamente cuadrase con el lema del concurso y no resultase demasiado soso ni relamido constituyó un ejercicio sano para desentumecer la neurona entre las siete y siete y cuarto de la mañana.
Aquà os dejo el resultado.
(Por supuesto, ninguno de ellos fue premiado.)
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Click para ampliar. FotografÃa: Jose Angel F. |
Apuntes del natural tomados a través de una ventana - esas ventanas siempre deformantes - como quien ve los peces en el acuario. Torpes bosquejos de personajes para una hipotética sitcom que jamás se llevará a la pantalla y a la que podrÃamos llamar, por ejemplo, ‘vida’
- Por fin llegaste. Te retrasas, como siempre, pero eres de nuevo el primero.
- Ya sé que te revienta esperar, pero deja de pasearte inquieto y mÃrame al menos un poco. Hace tanto que no te veÃa…
- Claro, has estado estudiando ese examen de procesal. Te ha ido bien, te lo veo en la cara. [...]
Nos dimos el fuerte abrazo que nos debÃamos desde hacÃa muchos años y veinte minutos - los del retraso con el que llegó el tren. ¿Cuánto hacÃa que no veÃa a Caronte? me preguntaba unos minutos antes mientras esperaba vagabundeando por los andenes frenéticos y las tiendas lánguidas de la estación.
Nos repetimos entre risas la [...]
Espero. Me duele el pie, el costillar. No tanto el alma, esa aun la tengo suficientemente entera como para pergeñar unas pocas letras bobas.
Me inquietan las salas de espera de los hospitales, esa especie de hades inverso en el que son los cuerpos y no las almas quienes esperan juicio y en el que la [...]