En dÃas como este
Una pintada anónima en un banco anónimo. La encontré cerca de mi casa pocos dÃas después de ‘aquello’.
No sé quién eras, Sara. ¿Y si nos hubiésemos estado cruzando todos los dÃas hasta que ‘aquello’ me hizo perder para siempre la oportunidad de decirte siquiera ‘hola’?
Posiblemente a estas alturas algún probo empleado de la limpieza ya haya revocado tu recuerdo a base de buen oficio, cal viva y polÃticas de Madrid limpio y olÃmpico.
No lo sé, Sara, hace tiempo que no paso por delante de ese banco. O aún peor, paso por delante pero ya no me fijo.
Quizás porque, pasado el shock, ‘aquello’, aunque horrible, se ha convertido en cotidiano.
No, Sara , me niego a la cotidianeidad del espanto.
Y contra ella, el recuerdo. Tu recuerdo. Y el de los otros
Hoy toca silencio.
Info
- Publicada:
- Viernes 11 de Marzo de 2005 a las 22:38
- Etiquetas:
- Atocha, Madrid, Quotidiana, Reflexiones







Sin comentarios
Ir a formulario | comments rss [?] | trackback uri [?]