Publicado el Lunes 11 de Julio de 2005 a las 21:54
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Joseph Brodsky, Literatura, Mar, Mediterráneo, Prosa, Reflexiones
Hay algo primordial en el hecho de viajar por agua, incluso en las distancias cortas. Recibes la información de que no se espera de tà que te encuentres allà tanto por tus ojos, oÃdos, nariz, paladar o las palmas de las manos como por tus pies, que se sienten extraños de actuar como un órgano sensorial. El agua altera el principio de la horizontalidad, sobre todo de noche, cuando la superficie parece pavimento. No importa lo sólida que su sustituta - la cubierta - aparezca bajo tus pies, sobre el agua siempre estás más alerta que en la orilla, tus facultades deben buscar un equilibrio. Sobre el agua, por ejemplo, nunca te distraes de la forma que lo haces en la calle; tus piernas te ponen a prueba a tà y a tu ingenio, constantemente, como si fueras una especie de compás. Bueno, tal vez lo que agudiza tu ingenio cuando viajas sobre el agua sea un eco tortuoso y distante de los viejos, conocidos cordados. Sea como fuere, tu sentido de lo otro se agudiza sobre el agua, como si se inensificara por un peligro mutuo y común. La pérdida de dirección es tanto una categorÃa pedagógica como náutica.
Publicado el Lunes 6 de Febrero de 2006 a las 20:06
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Literatura, Luis GarcÃa Montero, New York, Parques, Prosa

Me gusta pintar las palabras de colores, rellenarlas en mi imaginación igual que las casas y los árboles en un cuaderno de dibujo. Siempre he pensado que la palabra “palabra” es blanca, como la nieve pura, la nieve nieve, la que cae durante dÃas y noches en lo alto de las montañas, sin que nadie la pise. La nieve va nombrando el mundo, hace sus muñecos, pinta de blanco las copas de los árboles, los tejados, las casas, las calles, los coches, el cubo de la basura, los bancos solitarios del parque. La nieve levanta una realidad fugitiva, que desaparece cuando el sol manda sus rayos a la tierra y la ciudad empieza a gotear. La nieve es un milagro, una maravilla, un cuento, un poema, pero resite poco tiempo. Las calles se convierten en una inmensa gotera, en un escalofrÃo que se filtra por el cuello del abrigo y por los descosidos de las botas para regalarnos un buen resfriado.
Publicado el Jueves 18 de Octubre de 2007 a las 20:29
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Canon EOS 300, Cultura, Doris Lessing, Literatura, Prosa, Reflexiones

Érase una vez un tiempo -y parece muy lejano ya- en el que existÃa una figura respetada, la persona culta. Él -solÃa ser él, pero con el tiempo pasó a ser cada vez más ella- recibÃa una educación que diferÃa poco de un paÃs a otro -me refiero por supuesto a Europa-, pero que era muy distinta a lo que conocemos hoy. William Hazlitt, nuestro gran ensayista, fue a una escuela a finales del siglo XVIII cuyo plan de estudios era cuatro veces más completo que el de una escuela equiparable de ahora: una amalgama de los principios básicos de la lengua, el derecho, el arte, la religión y las matemáticas. Se daba por sentado que esta educación, ya de por sà densa y profunda, sólo era una faceta del desarrollo personal, ya que se esperaba de los alumnos que leyesen, y asà lo hacÃan.
Este tipo de educación, la educación humanista, está desapareciendo. Cada vez más, los gobiernos -entre ellos, el británico- animan a los ciudadanos a adquirir conocimientos profesionales, mientras no se considera útil para la sociedad moderna la educación entendida como el desarrollo integral de la persona.
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Publicado el Miércoles 6 de Febrero de 2008 a las 20:31
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Actualidad, Miquel Roca, Olympus SP 550UZ, Prensa, Prosa, RAW

No voy a entregar mi voto a cambio de un cheque. No manifestaré con el voto mi condena al terrorismo porque esto no serÃa novedoso: lo vengo haciendo desde las primeras elecciones democráticas. Ni, de otra parte, esto serÃa un elemento diferencial: todas las fuerzas polÃticas democráticas coinciden, demagogias aparte, en idéntica voluntad.
No votaré por miedo ni con miedo. No quiero dar a mi voto ningún especial dramatismo, tan injustificado como oportunista. No otorgaré mi voto desde el olvido o la ignorancia. Ni olvidaré lo que se ha hecho, desde el Gobierno o la oposición, para defender el progreso del paÃs, ni podré ignorar las promesas incumplidas o los errores cometidos.
No será un voto conformado, impotente y triste. No quiero conformarme, ni acepto la impotencia como excusa ni la tristeza como horizonte. No será un voto ciego ni sordo. Será un voto que habrá visto y oÃdo; que retiene las imágenes de lo ocurrido y los ecos de las palabras que se han dicho.
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Publicado el Lunes 21 de Abril de 2008 a las 0:05
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Alfons Cervera, Literatura, Olympus SP 550UZ, Prosa, RAW, Reflexiones, Valencia

No existen los libros sino sus subrayados. Las páginas limpias no dicen nada. Son inútiles. Con el paso del tiempo se desdibujan, acaban perdiendo la tinta, como aquellas viejas cartas escritas con jugo de limón. Si quieres conocer la vida y milagros de la gente (de la gente que lee, quiero decir) no tienes mas que hurgar en las estanterÃas de su casa, abrir algunos libros y repasar las anotaciones escritas en las orillas de sus páginas, las frases repasadas con el lápiz del misterio, esa palabra que para ti puede no tener ninguna importancia y resulta que le salvó la vida a quien la destacó entre otras por motivos rabiosamente intransferibles. De nada sirven esos libracos de seiscientas páginas si al final vuelves al principio y no has sido capaz de subrayar una sola lÃnea. Para qué, entonces, el tiempo tuyo dedicado al libro Para qué. La grandeza de los libros está en ese tiempo tuyo que le añadas, en lo que va cambiando por dentro a cada párrafo, en la tinta con la que dibujas a cada paso la cicatriz de la sorpresa. Cuando cierras un libro, si no es tan tuyo como de quien lo ha escrito es que es una mierda o tú un lector de puta pena.
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Publicado el Miércoles 10 de Septiembre de 2008 a las 21:59
en la categoria Retazos, en prosa
y con las etiquetas Canon EOS 300, Gente, Italo Svevo, Literatura, New York, Prosa

Augusta querÃa ver todo, como si se encontrara en viaje de estudios. No bastaba ni mucho menos con haber estado en el Palacio Pitti, sino que habÃa que pasar por todas aquellas salas innumerables y detenerse por lo menos un instante ante todas las obras de arte. Yo me negué a abandonar la primera sala y no vi nada más, y sólo me tomé la molestia de buscar pretextos para mi pereza. Pasé una media hora ante los retratos de la casa Médicis y descubrà que se parecÃan a Carnegie y a Vanderbilt. ¡Maravilloso! Y, sin embargo, ¡eran de mi raza! Augusta no compartÃa mi maravilla. SabÃa lo que eran los yankees, pero aún no sabÃa bien lo que era yo.
En ese caso su salud no venció y tuvo que renunciar a los museos. Le conté que una vez en el Louvre me encolericé hasta tal punto entre tantas obras de arte, que estuve a punto de hacer pedazos la Venus. Augusta, resignada, dijo:
- ¡Menos mal que los museos se visitan en los viajes de novios y luego nunca más!
En efecto, en la vida falta la monotonÃa de los museos. Pasan los dÃas merecedores de marco, pero están llenos de sonidos que aturden, y, además, de lÃneas de colores, de luz auténtica, de la que quema, y por eso no aburre.