Hace unos dÃas và la inmortalidad.
Estaba en los ojos de I. cuando descubrió que su papá era capaz de hacerle el dúo en el te-re-ri-ra-ra-ri-re-ro-ri… que tarareaba distraÃda porque lo habÃa oÃdo en un juguete de su cole. Y que estaba en uno de esos discos de la discoteca cuyos lomos de colores tanto le [...]
Ayer oà a mi madre recitar esta apologÃa de la ‘p’. Absurda, divertida, me niego a que se pierda en el olvido.
Pedro Pérez Pellicer
perfumero perfumista
peina preciosÃsimas pullas
pretenciosas pavas
prosaicos prestamistas
pobres poetas
¿Pretendéis peinaros
piramidalmente
poniéndoos pelo postizo
para pescar pareja?
¿Pretenéis poneros
pulcras pelucas
para parecer
pistonudos personajes?
Pues perÃnclitos parroquianos
para proporcionaros pelucas postizas
peines, peinetas
por poco precio
podéis preguntar preferentemente
por Pedro Perez Pellicer
perfumero perfumista
Cuánto hubiese deseado no tener que emprender este viaje.
Que la vida hubiese seguido siendo tan normal como lo era hace apenas una semana.
Que la oficina y el tedio que conlleva, el transporte público y la crispación del codo del vecino en los riñones, la casa con sus grandezas y sus alÃfafes, saber que tienes alguien [...]
Me emplaza mi buen amigo Thao algún, demasiado tiempo ha, para pedirme que responda a un meme - lo que en tiempos llamábamos cuestionario - acerca de unas cuantas de mis filias y fobias.
Honrado por su encargo, me puse manos a la obra coincidiendo con una época en la que tuve repetidos problemas. Entre eso [...]
El ayuntamiento y la comarcal que atraviesa el pueblo quedan a espaldas del fotógrafo, al frente a la iglesia mayor y a la derecha, fuera de plano, la casa parroquial. El cuadrado que dibujan tenÃa que convertirse casi por fuerza en la plaza mayor.
- Recuerda: cuando llegues pregunta quién es la última. Y que no se te cuele nadie.
- SÃ, mamá.
Entonces no habÃa últimos. Lo de pedir la vez, más polÃticamente correcto, aún tardarÃa en aprenderlo.
- Pero niño ¿qué te has creÃdo? ¿Que esto es la Posada del Peine?
Lo que no sospechaba la primera vez que oà esto, hace ya algunos años, es que la Posada del Peine existÃa realmente.
Y lo que no sospechaba la primera vez que la vÃ, hace menos años, es que iba a acabar siendo un hotel de cuatro estrellas.
Julián Ribera Tarragó, renombrado arabista y prohombre de la ciudad - ¿qué ciudad, por pequeña que sea, no se vanagloria de sus prohombres?
Hasta donde me alcanza la memoria, al menos tres generaciones nos hemos (re)mojado en ella